Reflexiones Despedidas Recuerdos

Jugemos una ultima vez

14 de abril de 2026

El silencio en la casa tiene una textura diferente ahora. Ya no es ese silencio expectante, interrumpido por el roce de las uñas en el parquet o el sonido de un collar tinteneando en el pasillo. Ahora es un silencio pesado. Densamente estatico.

Luli ya no esta en esta vida. Fisicamente, el rincon donde descansaba esta vacio. Su plato ya no suena contra el suelo y el sillon ya no tiene esa forma hundida que delataba sus largas siestas de tarde.

Sin embargo, el vacio es mentiroso.

Cuando camino por la casa a oscuras, a veces todavia esquivo por puro instinto el lugar donde solia acostarse. Su calor parece haberse quedado impregnado en la memoria de los muebles. Cuando abro la puerta de entrada, hay una fraccion de segundo en la que mi mente espera el recibimiento escandaloso, el salto y la alegria desbordante, antes de que la cruda realidad vuelva a instalarse.

Y no, esto no es solo dolor o melancolia. Es la prueba brutal de que la energia no se destruye, simplemente se queda viviendo en nosotros. La Luli aun juega por aqui. Sigue presente en cada rincon de lo que solia ser su territorio.

Aceptar que ya no esta es dificil, pero reconforta saber que su amor fue tan incondicional, tan grande y tan puro, que ni siquiera el tiempo ni el espacio pueden borrarlo. A veces, me siento en el suelo, alli donde soliamos estar, y puedo casi sentirla. Solo hay que saber buscar en lo invisible.